Artículo: El Importante Rol de Un Productor En El Proceso de La Producción Musical

Es importante, antes de ponerle nombre a las cosas sin ton ni son, el saber de qué estamos hablando. Muchos nos decimos “soy productor musical”; “soy ingeniero de mezcla”. Pero ¿qué somos en realidad?

Por Miguel Bahamonde & Gus Lozada

 

1. INTRODUCCIÓN

 

MIGUEL BAHAMONDE:

Existe una gran diferencia del desempeño de un productor musical dependiendo del mercado en que labore. Con esto me refiero a que en un mercado donde no hay presupuesto para que los productores musicales se desarrollen, esta tarea es absorbida de manera conjunta entre quienes participan en la grabación.

 

Para entrar en profundidad dentro de lo que significa este importante papel y no perdernos en el trayecto, definiremos cada área involucrada en la grabación de una obra musical:

 

Compositor o Autor. Es quien crea la canción. Para que esta exista como tal hace falta una letra con línea melódica, o simplemente una línea melódica.

 

Arreglador. Es quien toma esta idea sea o no de él. Y define de manera general o detallada cuantos instrumentos darán vida a esta creación, y que tocarán cada uno de ellos. Si lleva voces dobladas al unísono, si habrán armonías, y que armonías serán.
En esta etapa ya se define su sonoridad, pues la línea melódica podría terminar como Balada, Salsa, Rock, etc.

 

Músico. Es la persona que estudia y ejecuta lo que el arreglador crea o define.


 

Productor ejecutivo. Es quien genera los recursos económicos para que el proyecto se lleve a cabo y se encarga de la gestión de dichos recursos hasta el final del proyecto.

 

Productor musical. Es quién forma el equipo profesional para llevar a cabo un proyecto, ya sea una canción o un álbum. En acuerdo con lo establecido anteriormente, decide qué músico interpretará cada instrumento, que instrumento específicamente es el más apropiado, en qué estudio será grabado y con qué ingeniero. Y en algunas ocasiones, es también quien decide qué arreglador musical se ajusta más a los requerimientos del proyecto.

 

Ingeniero de grabación. Es quién graba el proyecto, decidiendo en qué estudio, con qué micrófonos, equipos y qué técnica de grabación se utilizará para lograr de la mejor manera el objetivo buscado.

 

Ingeniero de Mezcla. Es quien realiza la mezcla, definiendo qué tipo de proceso requerirá, cantidad del mismo, valor de cada fuente sonora, dándole la estética definitiva a la grabación.

 

Ingeniero de masterización. Es quien le da la sonoridad definitiva a la mezcla, de acuerdo directo con el soporte en el cual será impreso el material grabado, ya sea CD, DVD, Cinta o Vinilo.

 

GUS LOZADA:

Me atrevo a simplificar un poco más el concepto: Un “Productor” es toda aquella persona responsable de “producir” (¡obvio!) o mejor dicho, lograr un “producto terminado”. En el caso de la música, estamos hablando que ésta persona tiene en sus manos la dirección de un proyecto musical determinado.

 

¿Por qué elegir a determinado productor?
¿Cuáles son sus características que lo deben definir?

 

Si todo fuera ideal en éste mundo, deberíamos seleccionar a un productor musical porque mínimamente (1) conocemos su trayectoria, calidad, fuerzas y debilidades y (2) confiamos en su visión personal, en que su sonido, su experiencia y su método de trabajo beneficiarán la personalidad final de nuestra producción musical.

 

Y lo digo así con toda la intención, porque obvio muchas veces no tenemos idea de qué hará el productor, ni por qué lo elegimos y terminamos pensando que es algo así como un mago que hará que el disco se venda.

 

Evidentemente, un buen productor musical, con la materia prima apropiada, logrará obtener el mejor resultado usando los recursos que se le proporcionen. Pero es igual de importante tener en cuenta que un productor musical HONESTO, le dirá al artista desde el principio sus fuerzas, sus debilidades y las expectativas reales del proyecto. Hay (habemos) quienes prefieren no trabajar con alguien porque simplemente no ven posibilidad alguna de lograr algo de calidad, ya sea por que el artista aún carece de elementos que le permitan sacarle buen provecho, o de que simplemente el productor “no crea” en el proyecto asignado.

 

NOTA: Al contratar un productor musical que NO le encuentre “peros” a tu proyecto, comienza a desconfiar en que realmente le interese ayudarte; si todo es perfecto para él y no propone muchos cambios, es muy probable que sólo lo haga por sacarte dinero.

 

No todos los productores servirán para todos los proyectos.

 

 

2. EQUIPO DE TRABAJO.

 

MIGUEL BAHAMONDE:

He escuchado muchos conceptos erróneos referidos a subordinación ante uno u otro rol, por ejemplo: “El Ingeniero está al servicio del Músico”, “El arreglador tiene mayor jerarquía que este otro rol”, “No quiero grabar con este músico, pues no tengo ninguna onda con él”, etc.

Todos estos conceptos están en un grado de comprensión básico (casi prehistórico) por decirlo de una manera suave, ya que un buen resultado está dado por la eficacia o profesionalismo de unequipo. Y jamás debemos caer en la equivocación de llevar al plano emocional, lo que objetivamente es un trabajo profesional.

 

Un buen resultado se logra por un buen equipo. Y un buen equipo para funcionar a todo vapor necesita ciertas bases de funcionamiento como son la confianza, el respeto, la comunicación y el “Feedback” positivo, además de que todas las partes realicen su trabajo de manera profesional a un nivel proporcional entre cada rol.

 

Una vez conformado el equipo, cada parte se relaciona entre sí, intercambiando ideas, directrices, objetivos, etc. Por esto, me gustaría aclarar que:

 

“En el equipo de trabajo nadie está al servicio de nadie, cada uno ejecuta su trabajo con profesionalismo, y todos están al servicio de la música”.

 

Ya he mencionado algunos factores influyentes en cuanto a buenos resultados, pero me gustaría agregar que ya han sido estudiados equipos de trabajo exitosos en cuanto a sus resultados. Y si investigamos un poco más, nos podremos encontrar con “Ontología del lenguaje”, donde se han estudiado a fondo equipos de trabajo exitosos y uno de los resultados que pudieron observar en dichas investigaciones es que “Un equipo de trabajo exitoso en sus objetivos” tiene una relación de 5 refuerzos por cada crítica realizada”.

 

Me explico: antes de decirle al ingeniero “El sonido del bajo te quedo abombado”, sería mucho más apropiado decir, “qué linda te quedó la guitarra, la batería, la voz, los coros, el solista, aunque el bajo lo siento despegado de la calidad del resto”. Diferente, ¿cierto?.

 

Me gustaría invitarlos a perseguir sus ideales. Si tienen una vocación o un talento, tienen una responsabilidad ante él. Busquen con profesionalismo sus ideales, que aparte de ser un trabajo, esto es arte y cultura. Luchen por la calidad y pongan su amor en lo que les toque trabajar.

Un buen Productor Musical debe estar al tanto de cuales son los músicos profesionales, quienes tienen mejor sonido, y quien ejecuta mejor cada estilo, así como de tener un oído entrenado en cuanto a sonido, sonoridad de discos, y poder detectar qué estudio de grabación logra mejores resultados, y cual ingeniero es el mejor para el proyecto, además de tener siempre en mente, que está formando un equipo de trabajo profesional.

 

GUS LOZADA:

Definitivamente una producción musical es un trabajo en equipo. Ciertamente al final del día, el “Productor Musical” es el “capitán” del barco, pero en los equipos modernos de trabajo, un buen “capitán” no es quien mejor manda, sino quien comunica mejor sus planes a su equipo. Pero como ya establecí anteriormente, sin buena materia prima, no hay muchos puertos hacia donde ir. Y con mala comunicación, será imposible llegar a la tierra prometida.

Sin caer en poses de diva o sabelotodo, tienes que poseer la capacidad de decir las cosas como son, a tiempo y de buena manera en beneficio de el proyecto y habrán momentos en que ser parte de un equipo consistirá en saber que simplemente no hay nada que puedas hacer por tu equipo en ése momento. ¿Confundidos? Miren:

 

Por ejemplo, si el baterista de la banda no se salva ni con “Beat Detective” y “Sound Replacer”, es obligación notificarlo y tomar la decisión más provechosa para el proyecto, o sea, cambiar de baterista, mezclarlo duramente con secuencias o retrasar el proyecto hasta que el baterista amarre bien el material en su instrumento. Igual para todos los demás músicos. Según la filosofía Zen: “Retirarse de la ecuación” por el bien colectivo. ¿Duro? Si, pero ocurre mucho. Y hay que estar listo para ello.

 

Y sigue siendo trabajo en equipo.

 

 

3. REALIDADES DE LA INDUSTRIA.

 

MIGUEL BAHAMONDE:

Ahora bien, la realidad del mercado Latinoamericano tiene sus propias características, donde muy pocos proyectos pueden optar a tener una persona experta para cada rol.

En el caso de una Banda por ejemplo, es muy común que la canción haya salido adelante por el aporte de cada músico integrante, que los arreglos hayan sido en conjunto, que los mismos integrantes sean sus propios productores ejecutivos, que incluso la producción musical sea colectiva, y en algunos casos, que ellos mismos se graben, mezclen y mastericen su producción.

Y esto ocurre por dos razones: La primera es estar partiendo en este mundo de la producción de música y no se cuenta ni con el apoyo ni con la experiencia de solicitar ayuda a las personas indicadas.

 

La segunda es la sencilla razón de que el sistema económico no proporciona el ambiente adecuado para que cada parte involucrada se desarrolle. Y en la mayoría de los casos, terminamos dedicándonos a impartir clases para poder vivir, en vez de dedicarnos a la música de manera profesional.

 

Los medios de comunicación por ejemplo, están más preocupados de sus “Reality”, de lo que dijo o no dijo un “farandulero”, en vez de el arte y la cultura (o simplemente entretención sana). La raíz del problema pasa más por una visión mediocre de mercado, donde impera la utilidad económica rápida, por sobre la calidad.

 

Por otra parte, existen mercados que han sabido crear un ambiente con mejores condiciones, como por ejemplo, México, Brasil, Argentina, en donde el mismo desarrollo de la industria ha fomentado la creación de profesionales que han podido desarrollarse en su área respectiva.

Muchas veces como ingeniero me ha tocado tomar el rol de productor musical, sencillamente porque no hay recursos para tener uno. Y dicha tarea es absorbida por quien pueda hacerlo en el momento.

 

Ahora, ¿porqué responsabilizo a cada sistema y no al mercado real en sí mismo?

Porque en el caso puntual de mi País, Chile, de 19 Millones de habitantes, en una larga franja de tierra, un país centralizado en su capital Santiago, con 7 Millones de habitantes, las televisoras demostraron que un show de artistas sí vende discos, y que si ponen en programación una banda todos los días, esta puede llegar a vender 15.000 copias de su disco el primer día que sale a la venta. Aún así, las televisoras, prefiere poner de 30 a 45 minutos de Fútbol en su horario Premium, que poner artistas, o música.

 

Muchos argumentan “eso es lo que vende”. Y la verdad es que “lo que vende es lo que se promociona”. Y no hay más. El talento no vende, lo que vende se llama “Marketing” e incluso se estudia como carrera profesional.

 

Voy a ir a las cifras duras y sólo voy a tomar la venta de CDs:

 

En Chile se venden alrededor de 3 Millones de CDs al año; poniendo un valor bajo, de $ 10 dólares por CD, son 30 Millones de dólares anuales lo cual arroja un número de $ 2.5 Millones de dólares que los habitantes de Chile gastan para comprar CDs mensualmente.

 

En su mayoría los CD que se venden en Chile corresponden a artistas extranjeros. Un porcentaje queda acá en manos de “no se quién” y otro porcentaje se va al exterior.

 

Y no voy a contar los Show en vivo, donde U2 puede llegar a tener 100 Mil espectadores en su presentación, en donde el valor por entrada va desde los $ 40 dólares hasta los $500 dólares.

Por parte baja se pagaron más de $ 3 Millones de dólares, por concepto de entrada al Show.

Y de seguro a esta historia se le puede hacer un “copy-paste” para referirse a otros sistemas de mercado y encontrar un denominador común un varios países.

 

Yo personalmente los llamo “cagones”. Ya que tienen el poder de hacer algo, y solo beben con lo que está hecho, aunque venga de afuera. En vez de “hacer algo”.

 

Ahora, ¿que hacer con todo esto?

 

Tienes dos alternativas: ser un “cagón” más de estos que manejan los medios de difusión, o enfocarte en hacer cada vez mejor tu trabajo. Depende de cada quién.

 

Pero sí puedo dar fe que hay artistas que se sobreponen a esto, y han sabido hacer de su arte algo rentable y bien producido.

Si analizas la diferencia que existe entre un mercado y un “no mercado”, la primera gran diferencia es “calidad”, en todo el sentido de la palabra. Si pones tu foco en generar calidad y dejar otras pendejadas de lado como “la onda”, seguramente podrás superar estas barreras.

 

 

GUS LOZADA:

Me encantan las cifras, las estadísticas y también me encanta quejarme de lo mal que estamos en general; sin embargo, realmente sólo haré énfasis en algo que dijo Miguel: la gran diferencia que se puede hacer, está en la calidad.

 

Como buen Ingeniero Industrial que soy, tengo demasiado en claro la definición de “Calidad”: Calidad es el conjunto de especificaciones y bondades o ventajas presentes en un producto o servicio, que satisfacen las necesidades del consumidor objetivo. Un producto con “calidad” no es sinónimo de “bueno”; es sinónimo de “me sirve” / “me gusta”.

 

Entonces ¿a qué le llamamos un producto musical de calidad? Es todo un dilema.

 

Comenzaré por decir que no hay “música buena” o “música mala”. Hay músicos buenos y músicos malos técnicamente y también simplemente hay música que nos gusta y que nos disgusta. Se puede ser una banda técnicamente muy mediocre, pero con una energía y creatividad, que sus tres acordes de siempre le basten para crear una canción de éxito; es decir, “de calidad”, porque su música cubre las expectativas de entretenimiento y culturales de la gente que lo haga exitoso. Que su público objetivo sea considerado como “pobre culturalmente” por determinadas esferas, es totalmente otro tema. Algo más triste: puedes ser un músico brutalmente bueno a nivel técnico y artístico, que jamás haga algo que “pegue” entre la gente. El talento de llegarle a la masa es simplemente una singularidad que no se ha logrado patentar, predecir ni controlar. Se pueden copiar las historias de éxito con cierta precisión, pero ése “no se qué, que qué se yo” aún nadie lo controla. Y es parte del encanto de nuestro mercado.

 

Tenemos que saber como productores PARA QUIEN enfocaremos nuestros esfuerzos y el género que manejaremos. Si eres un productor de Jazz y te contratan para una banda de música “grupera” tu primer impulso animal será afinar y cuantizar las secciones de metales. Craso error: la personalidad sonora de este género no se basa en precisión o afinación. Ni mucho menos en que el vocalista sea un Pavarotti. Tienes que conocer “la calidad”, es decir, las especificaciones que tu producción debe tener para sobrevivir dentro de un mercado objetivo y sobre ella, aportar tu visión, que por ella es supuestamente por lo que te contrataron.

 

Y sobre esa “calidad”, hacer siempre un buen trabajo a nivel técnico es nuestra  RESPONSABILIDAD. Que NO nos importe si “lo van a escuchar jovencitos incultos” o si suena a “música para centros comerciales”. Lo que produzcamos debe tener nuestra personalidad, nuestra visión y mejor aún, nuestra FIRMA. Y que tampoco nos importe que lo terminarán escuchando en copias chinas de iPods con audífonos de pésima calidad. Debemos lograr que todo suene lo mejor posible; así, eliminamos toda posibilidad que suene mal en cualquier entorno en que se reproduzca nuestro trabajo.

 

Nuestra calidad y firma sónica debe siempre imponerse ante las adversidades técnicas o tecnológicas. Un buen productor musical no es el que sólo logra resultados convincentes con un equipo “top”, sino el que siempre logra un buen resultado. Y si siempre entregamos la mejor calidad y nuestros colegas también lo hacen, la industria mejorará en general y podríamos soñar con que el público comenzaría a reconocer el buen material, del mediocre. Algún día.

 

 

4. FLUJO DE TRABAJO EN UNA PRODUCCIÓN MUSICAL

 

MIGUEL BAHAMONDE / GUS LOZADA:

Para la creación de un fonograma o CD de una obra musical es extremadamente importante la comunicación. Y para que esta fluya sin obstáculos y se mantenga lo más fidedigna posible hay ciertos caminos que dan los mejores resultados.

 

Primero, tenemos una “Musa” inspiradora quien pone en el alma del autor la línea melódica, con o sin letra. Un vez que ésta existe y se pretende llevarla a un fonograma, analiza los recursos el Productor ejecutivo, quien resuelve la generación de financiamiento sobre los costos implícitos.

 

¿Creyeron que sin dinero se lograría?

 

Segundo, el autor o la banda selecciona un Productor musical, basado en sus características particulares y a él se le entregan los detalles generales de lo que quiere realizar para que todo se lleve a cabo de manera profesional. Será el Productor Musical quien hará las recomendaciones pertinentes aconsejando sobre qué músicos deberían ejecutar la obra, qué ingeniero de grabación, ingeniero de mezcla, ingeniero de masterización, en qué estudio, y recomienda un Arreglador Musical.

 

Tercero, el Arreglador Musical se pone en estrecho contacto con el autor para captar la esencia de lo que se busca y completar con los instrumentos que sean necesarios dicho objetivo. En esta etapa se pueden generar “Maquetas” o “Demos”, que representarían a grandes rasgos el producto final.

 

Cuarto, los músicos y productor musical revisan lo que ha hecho el arreglador, en estrecho contacto. Si tienen aportes los comunican o proponen, y estudian lo que se les está pidiendo (ensayo). ¿Está de acuerdo con la visión del productor y aprobado por el autor? Vamos al siguiente paso. Sino, volver al tercero.

 

Quinto, el Productor Musical contacta al ingeniero de grabación para que se ponga en directa comunicación con el arreglador musical. De esta manera el Ingeniero interpreta exactamente lo que el arreglador tiene en mente como resultado final en cuanto a expectativas, y sonoridad final. En este momento, el Ingeniero propone las condiciones óptimas para llevar a cabo dichos resultados. Y si se llegara a necesitar algo, se lo comunica al Productor Musical quien debería proveerlo dentro de sus posibilidades.

 

Sexto, el Ingeniero de grabación pone al tanto al Ingeniero de Mezcla de los detalles o técnicas empleadas durante la grabación y éste último hace la misma conexión estrecha del anterior con el Arreglador Musical.

 

Séptimo, el Ingeniero de Mezcla se pone en contacto con el Ingeniero de Masterización y le comenta todo lo transmitido por el Arreglador Musical. Para que este último saque el producto final, el cual una vez terminado, lo hace llegar al Ingeniero de Mezcla; si éste lo aprueba, va al Arreglador Musical; si éste lo aprueba, va al Productor Musical y de ahí al Autor.

Se recogen impresiones, si se requieren cambios se evalúan en conjunto con las personas que tengan que ver directamente en esos cambios y luego se llevan a cabo.

 

 

5. TERMINANDO UN PRODUCTO

 

MIGUEL BAHAMONDE:

Al igual que una Sinfonía, para que esta sea realmente estremecedora, cada músico interpreta su parte con profesionalismo, con su instrumento y ejecución en la mejor calidad, todos confiando en el Productor, quién le da vida a lo que el autor creó, a través de reunir y coordinar el equipo de trabajo y en el Productor ejecutivo quien proveyó los recursos para que el público pueda disfrutar de una producción musical con una personalidad propia. Todos funcionando como un solo organismo.


 

GUS LOZADA:

No es un proceso fácil. Y como verán, no se trata de “saber Pro Tools” o de ser un virtuoso en tu instrumento. Se trata de poseer un conjunto de características que van desde el conocimiento técnico, conocimiento del género a manejar, conocimiento musical, tener desarrollado buen gusto musical y oído crítico y sobre todo, saber comunicar ideas, integrar un buen equipo de trabajo y tener la visión y perspectiva que te ayuden a llegar a tener el tan ansiado producto terminado.

 

Que viva la música.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Jairo Lima (miércoles, 10 abril 2013 14:00)

    Genial la explicacion , no me sorprende dado el profecionalismo con que siempre trabajas Gus, saludos y sigue adelante con tu excepcional trabajo ....